Tiene solo 13 años y sorprende al mundo del tenis. Su máxima virtud es que no necesita golpear con el revés; son todas buenas manos. No tiene revés, por eso la velocidad que agarra con cada golpe es increíble y siempre termina pegando con la mano buena.
¿Qué es lo que hace? Cambia la raqueta de mano en velocidad y en tiempo récord para quedar siempre bien ubicado. Lucas Herrera la rompe toda. Tiene muchas cualidades, un talento innato, pero también lo entrena: pasa más de 4 horas por día entrenando y ejercitando los golpes para seguir perfeccionándose.
Esto despierta admiración no solo por su talento, sino también por la dedicación. La disciplina lo pone hoy como referente del tenis juvenil, pero los mayores también ya empiezan a mirarlo con sorpresa y algo de admiración. Su sueño es llegar al circuito ATP y ranquearse dentro del top 10.
Nacido en Hannover, Alemania, de papá chileno y de mamá argentina, pinta para ser una de las claras promesas del futuro en el tenis mundial.