El esquema de vacunación infantil en Estados Unidos ha cambiado y estas modificaciones entraron en vigor a partir de enero de 2026.
Bajo el nuevo calendario, algunas vacunas que antes se administraban de forma rutinaria —como Hepatitis A y B, Rotavirus, Meningococo e Influenza— ya no se recomiendan para todos los niños, sino que se enfocan en grupos de alto riesgo o se aplican después de una evaluación conjunta entre padres y médicos.
Sin embargo, el calendario mantiene vacunas esenciales contra enfermedades como difteria, tétanos, tosferina, polio, sarampión, varicela y papiloma virus, asegurando la protección de los niños frente a las enfermedades más graves.
Los expertos recomiendan a los padres revisar con su pediatra qué vacunas siguen siendo necesarias para sus hijos según su edad, antecedentes médicos y riesgos particulares, para garantizar que la salud de sus niños esté completamente protegida.
Este cambio ha sido parte de una revisión ordenada por el Gobierno Federal.