Tiene ochenta y un años y podría estar tejiendo pero aprendió a jugar videojuegos para salvarle la vida a su nieto. Cuando el cáncer tocó la puerta de su familia, Zoe Jacket, una abuelita de Arizona en Estados Unidos, decidió reinventarse, volverse gamer. Prendió una cámara, pidió ayuda con algo de vergüenza pero también con mucho amor.
Cada partida, cada bloque construido en el Minecraft era una forma de salir adelante y el mundo respondió, la respaldó. Personas que no conocían empezaron a donar, a compartir y también acompañarla en cada conexión al streaming porque cuando el amor es real se vuelve viral. Ella misma creó su propio canal de YouTube bajo el seudónimo Grammar Crackers y es un éxito; ya tiene más de doscientos mil suscriptores y alguno de sus videos tienen más de seiscientas mil vistas.
Además financieramente también le fue muy bien; ha recaudado lo suficiente como para pagar y financiar el tratamiento de su nieto. Hoy Jack, su nieto, se recupera lentamente, ya está en etapa de remisión y gran parte de ese logro lo tiene esta abuelita solidaria. Esta no es una historia de videojuegos, es una historia de amor, de solidaridad y de todo lo que podemos hacer cuando estamos juntos.