Si sientes que subes de peso sin comer tanto, podría ser tu glucosa. Muchas veces, la glucosa alta no da síntomas al inicio, pero estas pueden ser algunas de las señales: mucha sed, orinar con frecuencia, cansancio extremo o visión borrosa. Cada vez que comes carbohidratos, tu glucosa en la sangre sube, ¿por qué? Porque tu cuerpo libera insulina para bajarla. Entonces, ¿qué es lo que sucede cuando hay picos constantes de glucosa? Hay más insulina, y esa insulina favorece el almacenamiento de grasa; por eso empiezas a ver más grasita, sobre todo en los brazos, en las piernas y alrededor de tu barriga.
El ejercicio es fundamental, ayuda a disminuir los niveles de glucosa en sangre, mejora la sensibilidad a la insulina y, además, controla el peso. Incluso estudios demuestran que con solo caminar todos los días ya estás haciendo la diferencia. La glucosa alta no se trata solo de medicamentos, sino de hábitos diarios como el ejercicio y la alimentación. Hablemos de tres formas simples de evitar esos picos de insulina y, sobre todo, de glucosa para que puedas estar mejor:
Primero, no comas carbohidratos solos, combínalos con proteína y con grasa. Segundo, empieza tus comidas con fibra, es decir, cómete la verdura primero. Tercero, camina unos 10 minutos después de comer, pues eso te va a reducir el pico de glucosa hasta en un 20 o 30%. Recuerda lo siguiente: no se trata de dejar de comer, se trata de comer mejor. La clave no es dejar de comer, es aprender a combinar los alimentos; incluye siempre en tu plato proteína: huevos, pollos, pescados. Combina los carbohidratos con fibra, vegetales, ensaladas grandes; evita el exceso de azúcares y harinas refinadas. Trata de comer siempre en casa y de manera natural.