Una joven puso en riesgo su salud por beber agua de su propio termo, sí, así como lo oyes, y no fue por un virus ni una bacteria externa; fue algo mucho más cotidiano y más peligroso de lo que imaginamos: el moho oculto en su termo mal lavado.
Te lo cuento todo en este video: Kailee Smith, una joven estadounidense, comenzó con síntomas leves (resfriado, tos, malestar general), pero su salud se fue deteriorando cada día. Le diagnosticaron bronquitis cuando fue al médico y siguió tratamientos, pero nada funcionaba; incluso desarrolló urticaria como reacción alérgica. Hasta que, tras una revisión profunda, encontraron al culpable: el moho acumulado en la boquilla de silicona de su termo. Durante semanas había bebido agua contaminada sin saber que estaba intoxicando lentamente su cuerpo.
Esto pudo haberse evitado con prácticas simples, por eso toma nota de las siguientes recomendaciones que te dejo a continuación:
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Desmonta todas las piezas de tu termo después de cada uso; eso incluye tapas, empaques y boquillas de silicona.
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Lava con agua caliente y jabón a diario.
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Usa un cepillo delgado o de dientes para llegar a esos rincones estrechos.
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Una vez a la semana, deja las piezas en remojo por lo menos 30 minutos en agua caliente con vinagre o bicarbonato de sodio.
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Enjuaga y seca bien antes de ensamblar.
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Y sobre todo, nunca dejes agua estancada en el termo por horas o días.