¿Eres de las personas que responde mensajes, revisa redes sociales o contesta llamadas mientras está comiendo o compartiendo con su familia? Aunque parezca un hábito cotidiano, el uso constante del celular en la mesa puede hacer que las personas estén físicamente, sí, están acá presentes, pero emocionalmente están desconectadas.
Especialistas advierten que esta práctica interrumpe las conversaciones, reduce la calidad del tiempo compartido y también puede afectar el vínculo entre padres e hijos, ya que se pierden oportunidades para escuchar, conversar y fortalecer la confianza. Por eso recomiendan convertir la hora de la comida en un espacio libre de pantallas, incluyendo el televisor, donde la atención esté enfocada en quienes comparten la mesa y no en el teléfono o lo que estén viendo en el televisor.
