Imagínate que se te pierda tu perro y encontrarlo a más de 1,000 millas de distancia. Eso le pasó recientemente a una mujer en Estados Unidos: su perro Río desapareció de su casa en Oklahoma y terminó en un refugio en Carolina del Norte.
Pero bueno, ¿cómo lograron saber de quién era? Gracias a un pequeño microchip que tenía implantado. Cuando el refugio escaneó al perro, pudo obtener su número de identificación y localizar los datos de su dueña.
Y aquí está uno de sus grandes beneficios: el microchip puede ayudar a reunir a una mascota perdida con su familia, incluso si ya no tiene su collar o placa de identificación.
Pero ojo, el chip no es un GPS; no permite rastrear al perro en tiempo real. Para que funcione, además, el propietario debe registrar el chip y mantener actualizados sus datos. En el caso de Río, esta pequeña tecnología hizo posible un esperado reencuentro. ¿Le pondrías un microchip a tu perro? Te leo en los comentarios.
