Tenemos que hablar: el precio de nuestro combustible por excelencia está a más de siete dólares la taza. Estoy hablando del café. Y es que en Estados Unidos ha aumentado entre un 10 y un 25% en los últimos dos años.
¿Cuántas tazas te tomas al día? Ese latte que antes te costaba cuatro dólares, ahora ronda entre los siete, dependiendo qué tan delicados sean tus gustos: leche deslactosada, leche de avena, leche de coco… todas sus variantes, eso cuesta más dinero.
¿Por qué tan caro? Esta es la razón: menos producción en países como Brasil y Vietnam, el transporte también es más caro y la inflación. Pero aquí viene lo fuerte: la canasta básica ha subido entre un 20 y un 30% desde el 2021. Los huevos llegaron a subir hasta un 60%, la leche entre el 15 y el 25; pan, pollo, carne… todo es más caro. Ese brunch inocente del domingo se te puede subir hasta 40 dólares por persona.
Hm, la próxima vez cocinas en casa. Y esos gastos hormiga van sumando en el supermercado, en el cafecito y en cada gustito diario.