En medio de la rutina y las responsabilidades diarias, también hay espacio para la solidaridad

Aquí en el Doral, donde late la comunidad venezolana más grande de Estados Unidos, la tragedia despertó una doble realidad: la urgencia de ayudar y la dura obligación de seguir adelante.

El Flow de la Radio, el popular show de radio de Miami, organizó esta recolecta donde la respuesta de los latinos no se hizo esperar. ‘¿Traes donaciones? Listo, adelante, allá te van a ayudar a descargarla. Gracias por venir’. No han parado los carros de venir; hemos llenado tres camiones. Todo esto lo mandamos para GEM, que ellos se encargarán de enviarlo a Venezuela.

Mientras unos empacan toneladas de ayuda, a solo cuadras, la vida y las cuentas no perdonan. En los restaurantes, los venezolanos atienden al público con su mejor sonrisa, aunque tengan la mente y la angustia puestas bajo los escombros de su país. ‘Estamos de bajón, toca seguir trabajando’, supongo que así todos nuestros clientes que vienen aquí, que siguen comiendo y siguen tratando de vivir, porque les toca trabajar y seguir el día a día.

Es la gran dualidad del inmigrante: la fuerza para enviar esperanzas en cajas y el coraje de sudar la camiseta para sostener a los que quedaron allá. ¡Fuerza, Venezuela! Para SOS News, soy Gina Ulmos.

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