Rituales sorprendentes de cada país en fin de año

Hablemos de la medianoche del 31 de diciembre que, por cierto, estamos a tan solo horas de vivir este gran momento. Hablemos de costumbres, tradiciones y rituales, y es que cuando el reloj marca la llegada de las 12 de la noche, cada rincón del mundo celebra a su manera con costumbres llenas de simbolismo y esperanza. Son pequeños rituales que buscan atraer fortuna, amor o inclusive nuevas oportunidades de vida.

En España y en varios países latinoamericanos se comen 12 uvas al compás de las campanas, un bocado por cada mes con la intención de empezar el año con buena suerte. En Italia la tradición se mezcla con estilo: se regala y se usa ropa interior roja para el amor o amarilla para la prosperidad, un detalle que promete fortuna desde la primera hora del año.

En Dinamarca no todo se hace en la mesa; romper platos en la puerta de los amigos es señal de cariño y de dejar atrás lo negativo. Escucha esto: cuanto más fragmentos encuentres, más estima tienes en esa casa.

En Brasil la noche de Año Nuevo se vive frente al mar; vestidos de blanco, los participantes saltan siete olas pidiendo deseos y agradeciendo al océano. En Filipinas la abundancia se refleja en los círculos, ya sea con lunares o frutas redondas que simbolizan prosperidad y riqueza para que el año comience con buen pie.

En Colombia y en otros países latinoamericanos, dar vueltas con una maleta vacía a medianoche es la forma de invitar a los viajes y también a las nuevas aventuras. En Escocia, la primera persona que cruce tu puerta tras la medianoche determina la buena suerte de tu hogar, sobre todo si trae un regalo simbólico.

En Japón las campanas suenan 108 veces, liberando preocupaciones y deseos terrenales. Y en Sudáfrica, algunas ciudades despiden lo viejo de forma sorprendente: muebles viejos se lanzan por la ventana haciendo un espacio para lo nuevo con energía y también con diversión.

Al final, todos estos rituales tienen un propósito en común, ¿sabes cuál es? Cerrar ciclos, pedir lo que queremos y abrirnos a nuevas oportunidades. No se trata de magia, sino de intención; de comenzar el año con esperanza, con fe, con confianza en todo lo bueno que está por venir.

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