Estos pequeños vehículos eléctricos, que a menudo parecen versiones a escala de autos reales o están decorados de forma llamativa, están ganando popularidad en varias ciudades de Estados Unidos. Sin embargo, su uso en las vías públicas ha generado inquietud entre las autoridades, llegando incluso a casos donde los conductores han sido detenidos por la policía tras realizar maniobras imprudentes en calles transitadas.
La situación plantea un dilema sobre si se trata de una tendencia divertida o de un riesgo considerable para la seguridad vial, especialmente por la falta de protección de estos vehículos y el potencial de recibir multas por infringir normas de tránsito.