Vendió sus medallas olímpicas para hacer beneficencia, para mantener a su familia y también para recuperarse de un cuadro severo de depresión tras divorciarse. Esta es la historia de Ryan Lochte, uno de los nadadores estadounidenses más importantes de la historia.
La leyenda de la natación sorprendió al mundo al vender tres de sus medallas de oro en una subasta en la que recaudó algo más de 380,000 dólares. Esta no es la primera vez que lo hace; en 2022 también incursionó en el mundo de la subasta vendiendo seis medallas. En aquella oportunidad, ninguna de oro, y parte de lo recaudado lo donó a la beneficencia.
Las preseas vendidas en esta oportunidad son del éxito alcanzado en la modalidad 4×200 estilo libre en Atenas, en Pekín y también en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Este momento además coincide con la separación de su pareja tras 7 años de matrimonio y un cambio de vida tras un cuadro severo de depresión que años atrás lo llevó a volver al alcohol y a las drogas.
Lochte confirmó que él nunca nadó por las medallas y que hasta estaban juntando polvo en su casa. Además, quiere asegurar el futuro y poder mantener a sus hijos. La subasta de las medallas fue realizada por la prestigiosa Casa Goldin.