Después de una tragedia natural, es normal sentir hipervigilancia

Después de un sismo o una tragedia natural, los recuerdos pueden reaparecer y el cuerpo siente que no ha terminado. Después de una experiencia traumática, el cerebro puede permanecer en modo vigilancia, dificultando el sueño, por lo que debemos mantener horarios regulares, reducir la cafeína, el alcohol y el uso de pantallas, y evitar consumir noticias antes de acostarnos.

La tristeza sin razón aparente, las ganas de llorar, sentirse desconectado o sentir miedo constante es supremamente normal; nada de eso significa que algo esté mal en ti. Simplemente, tu cuerpo está sanando a su propio ritmo. Después de una experiencia potencialmente traumática pueden aparecer hipervigilancia, sobresaltos, palpitaciones, recuerdos intrusivos, pesadillas, irritabilidad, dificultad para concentrarse o una necesidad constante de comprobar que todo está bien.

Si después de días, semanas o incluso meses sigues sintiendo esto, acude a ayuda profesional. Esto se llama estrés postraumático y se ve reflejado en el insomnio, la falta de apetito y en la alteración de tu estado de ánimo. Nuestro cerebro aprende que lo improbable sí podía ocurrir y comienza a buscar señales de peligro, interpretando ruidos o vibraciones como evidencia de que está sucediendo otra vez.

La solución no es decirle a alguien «tranquilo, no va a pasar nada», porque nadie puede garantizarlo; es mucho más útil decir «si ocurre una emergencia, sé qué hacer». Por eso, recomiendo tener un plan concreto, identificar rutas de evacuación, acordar un punto de encuentro familiar y consultar fuentes oficiales.

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