Durante un duelo, tres cosas que recomiendo

Por amor debemos continuar. Yo sé que es supremamente difícil después de una pérdida volver a la rutina y volver al día a día, pero el orden de las cosas es que debemos seguir adelante. La resiliencia es supremamente importante, sobre todo porque si nosotros estamos aquí es porque nuestra labor sigue; debemos seguir ayudando, y para ayudar a los demás nosotros debemos estar bien. Si yo económicamente estoy inestable, muy seguramente va a ser difícil que ayude a otros.

Para retomar rutinas y para retomar el después de una tragedia, de un sismo, de un terremoto, de un huracán, podemos hacer estas cosas:

Primero, tratar de establecer rutinas, es decir, volver a la rutina de antes. Si yo me levantaba a las 7 de la mañana, hacía ejercicio, desayunaba, debo volver a retomar esas rutinas.

Número dos, mantenerte ocupado y trabajar es supremamente importante. ¿Por qué? Porque tu mente va a estar distraída y eso va a hacer que no estés todo el tiempo afligido ni recordando lo que sucedió. Acuérdate, una mente ocupada es mucho más funcional que una mente que no tiene en qué pensar.

Tercero, tratar de darle amor a esas personas, estar pendientes; escuchar. Muchas veces lo que esas personas necesitan es un hombro donde llorar y alguien que los ayude.

Cuarto, puedes seguir siendo solidario, claro que sí, estando pendiente de ellos, pero si tú te minimizas y si tú te anulas, va a ser mucho más difícil poder ayudar a los demás.

Por amor propio y por amor a los demás, tienes que salir adelante. A mí me pasó hace 6 años: yo perdí a mi esposo, mi esposo murió de un cáncer en el cerebro, y lo que a mí me sacó adelante fue, uno, estar rodeada de quienes amo y, dos, salir a trabajar. ¿Por qué? Porque el trabajo era una rutina que yo debía seguir para poder continuar adelante. Y se los digo desde la voz de la experiencia, y hoy en día que tengo certificación como tanatóloga, es decir, como experta en duelo, y que mi libro ya está a puertas de salir el otro mes: importante retomar rutinas, rodearte de quienes te aman y seguir adelante. Por algo tú te quedaste aquí, todavía tienes una misión.

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