¿Sabías que el 80% de las personas sexualmente activas podrían tener virus del papiloma humano en algún momento de su vida? Se estima que casi todos en algún momento hemos tenido contacto con el virus del papiloma humano y la mayoría de veces nuestro sistema de defensas tiene la capacidad de desaparecerlo completamente. Pero en algunos casos sucede que el virus puede sobrevivir en nuestras células y ahí es cuando está el peligro. ¿Por qué? Porque nos aumenta el riesgo de cáncer de cuello uterino, de pene, de ano, de garganta, de la vulva, de la vagina.
La buena noticia es que hay forma de protegerse: una de ellas es la vacuna contra el VPH, que la deben aplicar desde los 9 años; también el uso de preservativo y exámenes como el Papanicolaou, o en algunos de nuestros países que lo conocen como la citología.
Algo muy importante es que la mayoría de veces el virus no tiene absolutamente ningún síntoma en sus fases tempranas; pero cuando han avanzado en sus etapas y en la invasión en nuestras células, sí podemos presentar, por ejemplo, dolor con las relaciones sexuales, sangrados irregulares.
Los tratamientos son muy variados y van a depender sobre todo de la fase en la que seamos diagnosticados. Si son verrugas, que son las formas de papiloma en la parte externa cutánea, podemos resecarlas con crioterapia, con cremas especiales, con algunos químicos que utilizamos los ginecólogos para realizarlo, o con tecnologías muy bonitas como el láser. Por eso siempre es bueno ir al menos una vez al año al ginecólogo.