Tras el empate 2-2 entre Japón y Países Bajos en el Mundial 2026, cientos de seguidores japoneses permanecieron en las tribunas para recoger la basura y dejar el estadio completamente limpio.
Las mismas bolsas azules que utilizaron para celebrar los goles de su selección terminaron sirviendo para limpiar las gradas al finalizar el partido.
Una tradición que mantienen desde Francia 1998 y que, una vez más, se ganó el reconocimiento de aficionados alrededor del mundo.