Han pasado siete días desde que el suelo de Florida retumbó por última vez; siete días en los que la Tierra se hizo pequeña y nuestros sueños inmensos. Hoy cerramos la primera semana de Artemis II, la misión que nos devolvió el lugar que nos pertenece en las estrellas.
La travesía comenzó el primero de abril con un despegue impecable, pero no fue sino hasta el 6 de abril cuando el tiempo se detuvo. Desde la cabina del Integrity, la tripulación alcanzó lo que nadie logró en más de medio siglo. En ese instante, al superar los 400,000 km de casa, el récord de Apolo XIII pasó a la historia y Christina Koch se convirtió en la primera mujer en alcanzar la frontera lunar.
Durante esta semana hemos sido testigos de un silencio sagrado: al cruzar la cara oculta de la Luna, los cuatro astronautas contemplaron un paisaje que ningún ojo humano había visto en directo desde 1972. Y fuimos testigos de un nombramiento de un cráter lunar en nombre del amor.
La primera etapa se ha cumplido con éxito; ahora, impulsados por la propia gravedad de la Luna, la nave Orión ha iniciado su viaje de retorno. La mirada ya no está en las estrellas, sino en el horizonte de nuestro planeta azul, donde el próximo 10 de abril la misión culminará con su regreso a las aguas del Pacífico, donde recibiremos a cuatro seres humanos que han hecho historia en nombre de la humanidad.