¿Y si vuelve a pasar? Esa es la pregunta que viene después de un sismo, de un terremoto, de un huracán, de cualquier tipo de fenómeno natural como un incendio. Y es que no solo queda el miedo del momento, sino esa ansiedad de no saber cuándo va a volver a pasar y cómo vamos a reaccionar. Pero eso también hay que aprender a manejarlo.
Después de un sismo, todo nuestro sistema nervioso puede quedarse en estado de alerta. Lo primero es no pelear con lo que sentimos; tener miedo, tener tristeza, tener ansiedad es una respuesta súper esperable frente a una situación amenazante. Ayuda volver a lo concreto: respirar lentamente, mover el cuerpo, retomar pequeñas rutinas, nombrar tres cosas que hay a tu alrededor para sostenerte en la realidad.
Si bien no podemos controlar que otro fenómeno natural ocurra de nuevo, lo que sí podemos es tratar de tener un plan B; sobre todo, esto te va a devolver la seguridad y la certeza de que si vuelve a suceder, no vas a reaccionar de igual manera. Prepararnos nos protege. Permanecer permanentemente en un imaginado de posibilidades que son a veces muy catastróficas y de mucha alerta nos desgasta.
