Cuando el amor de madre supera desafíos

Para mí el reto más grande como madre fue poder alimentar a mi hija. Ella es Daniela Díaz, madre inmigrante quien sufrió un accidente que cambió su vida por completo en su país natal, México; pero aseguró que el reto más difícil que le ha tocado asumir no fue perder sus brazos, sino aprender a cuidar de su hija sin tenerlos. ‘La puse en una almohada para poderla acercar a mi pecho y ya ella también, quizás el instinto fue que ella se acercó también para poco a poco entre las dos irla alimentando, poderla yo bañar, vestir, cambiarle el pañal… entonces fue un proceso de que las dos fuimos aprendiendo y adaptarme’. Sufrió una descarga eléctrica en sus manos cuando tenía 11 años; pese a los esfuerzos médicos, tuvieron que amputarlas. ¿Recuerdas lo que te pasó? ‘Sí, sí recuerdo vagamente porque pues, por lógica, me desmayé’. Sin embargo, eso nunca la detuvo y hoy celebra una vez más su gran sueño cumplido: ser madre. ‘Orgullosa de ser madre, de que pues Dios me ha dado esa bendición. Siento mucho orgullo de haber sido madre y de haber podido salir adelante con mi hija’. Daniela, ¿crees que tengas algo que para ti haya sido clave para mantenerte en pie? ‘Dios. Dios ha sido mi clave, mi apoyo’. Daniela nunca se detuvo ante un no, siempre fue más allá y enfrentó cada desafío. ‘Estoy aquí gracias a esos nos que he tenido en el camino’. Hoy Daniela no solo es madre, también es una mujer completamente independiente: maneja, repara computadoras, practica deportes, cocina, se maquilla y hace un sinfín de actividades más. Acá comparte un poderoso mensaje con nosotros: ‘Si eres madre, te felicito por ese gran don que Dios te ha dado y pues no importa los retos que tengas, sigue adelante amando, amando siempre mucho, mucho, mucho’.

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